La importancia de la mecánica de fluidos en la ingeniería biomédica radica en su capacidad para describir con precisión física el transporte de masa y energía dentro del cuerpo humano, permitiendo que sistemas biológicos complejos sean tratados bajo principios de ingeniería para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Esta disciplina es esencial para la comprensión de la hemodinámica, donde el estudio del flujo sanguíneo pulsátil y la interacción entre la sangre (un fluido no newtoniano) y las paredes elásticas de las arterias permite predecir la formación de placas de ateroma o el riesgo de ruptura de un aneurisma mediante el análisis del esfuerzo cortante en la pared.
Asimismo, resulta indispensable en el desarrollo de tecnologías de soporte vital, ya que el diseño de oxigenadores, máquinas de diálisis y corazones artificiales depende enteramente de la optimización de perfiles de velocidad para evitar la hemólisis y asegurar un intercambio gaseoso o de solutos eficiente. En la vanguardia tecnológica, la mecánica de fluidos a microescala impulsa la creación de dispositivos lab-on-a-chip, donde el control de flujos laminares permite manipular células individuales y muestras biológicas con una precisión sin precedentes, facilitando desde la administración dirigida de fármacos hasta el desarrollo de biosensores avanzados que imitan fielmente el microentorno fisiológico del cuerpo.
Actualmente el trabajo se enfoca en las siguientes líneas de trabajo:
- Dispositivos de asistencia sanguínea extracorpórea.
- Análisis y modelado del flujo hemodinámico.
- Diseño de circuitos fisiológicos.
Circuito experimental con modelo de aurícula y configuración VV-ECMO.

